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viernes, 15 de junio de 2012

INSPIRACION



Tenía bloqueo de escritor, así que salí a caminar por el bosque y entonces la vi. Era una figura de piedra hermosa con cabellera larga y ondulada, sus rasgos eran femeninos, sus labios gruesos parecían sonreír maliciosamente, de ojos grandes y felinos, con nariz pequeña algo afilada, vestía una túnica y de su espalda sobresalían unas alas extendidas, en sus brazos podías ver las venas resaltadas y sus manos empuñadas, escondiendo algo. Se notaba que era antigua, estaba oscurecida por la humedad y algunas plantas florecían de su base. Estaba justo en el claro del bosque que había visto desde mi cuarto. Sentí un escalofrío al percatarme de 5 figuras más, pequeñas estatuas infantiles en cuyos rostros se percibía decepción y desencanto, rodeaban al “ángel” y lo veían fijamente desde todos los ángulos posibles.

Estaba intrigado por su origen y para mi fortuna mañana vendría el ama de llaves, tenía muchas preguntas que hacerle. Había encontrado la inspiración para mi siguiente novela.

Claudia Liz Flores

jueves, 31 de mayo de 2012

LA BÚSQUEDA


Parecía una persona común, tal vez algo cuidadosa usando el cubre bocas, alguien que tenía muy presente la salud de los demás, una mujer más en la feria del libro decidiendo que comprar. Que distinta era su realidad…
Hace algunos años, sus labios la abandonaron, se fueron tras aquel extraño escritor que había besado. El escritor de su existencia, sus fantasías y sus ilusiones, aquel que se había llevado sus sonrisas, sus sabores. Lo había conocido en un pequeño bar, se dejó perder en el whisky, se dejó robar, al despertar su rostro estaba incompleto, lo tenía que recuperar.
Ahora busca de feria en feria, sus palabras fugitivas, seguro las reconocerá , así descubrirá al autor, podrá enfrentarlo y exigirle con una mirada, le ayude a recuperar sus labios, para tener de nuevo el rostro de una persona normal.
Claudia Liz Flores
(Para Concurso #79 Las Historias http://www.lashistorias.com.mx/ )

lunes, 21 de mayo de 2012

ELLA Y EL CAMINO


Estaba cansada de ir sentada, sentía que la línea de sus pompis había dejado de existir - maldito carro incómodo- pensó, después de tres días de viaje su destino aún se veía lejano. Y así era, no tenía ni la menor  idea de a dónde ir, sólo sentía una inexplicable  necesidad de seguir en movimiento, de no apegarse demasiado a los lugares o las personas.

La verdad era que le temía a la pérdida, a las ausencias, lo único que le daba seguridad era su soledad y el descubrimiento de lugares desconocidos.

Escrito por Claudia Liz Flores
(Microficción para Convocatoria On the Road)

LAS CRUCES AUSENTES


Decidimos irnos de la ciudad, vivir nuestro amor lejos del bullicio, del estrés, no había nada que nos detuviera, familia, amigos, trabajo.

Revisamos el mapa, ya sabíamos a dónde queríamos llegar, elegimos vivir cerca del mar. Nuestro plan era sencillo, subir nuestras cosas a la camioneta, además del equipo para acampar y llegar a Barra de Navidad, un pequeño pueblo pesquero, aislado, poco visitado. Nuestro amor nos hacía sentir invencibles, despreocupados.

Nunca pensamos que la carretera estaría en tan malas condiciones, ni que las curvas para llegar fueran tan cerradas. Lo último que recuerdo son las luces del camión de pasajeros, un fuerte golpe y luego el silencio, luces de colores, el pasto frío, oscuridad.

En esa curva hay 42 cruces, algunas con flores de plástico, otras con veladoras, algunas visitadas con frecuencia,  otras olvidadas. Para nosotros no hay cruces, nadie notó nuestra ausencia, nadie lloró nuestra muerte.


Escrito por Claudia Liz Flores
(Microficción para Convocatoria On the Road)

sábado, 19 de mayo de 2012

ALMAS EMBOTELLADAS

En cierto punto, los continentes temblaron y luego se partieron en millones de pedazos,  fue muy extraño, porque los humanos fuimos separados en pequeños trozos de tierra, aunque parezca inverosímil, nunca nos falto agua o comida, hasta libros caían en nuestras manos… a veces caían del cielo, otras llegaban flotando. Nunca tuvimos tiempo siquiera de temer por la falta de lo necesario para sobrevivir, teníamos abrigo, sombra, parecía incluso que con sólo desear algo aparecía, excepto por el contacto con otros, cada uno flotaba en su isla, en un océano de soledad.

Estoy segura de que todos añoramos lo que antes se conocía como interacción, una buena plática, el contacto físico, las caricias, un buen beso. Ahora seguro apreciamos todos aquellos momentos que antes nos parecían insignificantes, como sentarse a la mesa con la familia, codearse en el lavabo, reír y llorar, contar con el apoyo de alguien más…

Pasan los días  y pienso: tal vez nos permitieron vivir, pero alejados, ya que en grupo estábamos acabando con todo a nuestro alrededor, tal vez esa era la única solución para salvar al mundo de la humanidad. Me pregunto si algún día lo sabremos…

Encontraremos como comunicarnos, lo sé, ya empieza… he visto miles de botellas con mensajes dentro ¿serán cartas de amor? Ahora flotan en el mar, seguro son de otras almas solitarias, buscando su destino…

Claudia Liz Flores