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jueves, 21 de mayo de 2015

COLABORACIÓN en LETRAS DE RESERVA

Historia corta, publicada en la revista digital LETRAS DE RESERVA, titulada JUNTO A LAS VÍAS.

 http://issuu.com/letrasdereserva/docs/viajexxx

ECUESTRE

René se despertó con el corazón tan acelerado que sintió qué una estampida de caballos  la invadía, su cabello corto nunca lucía despeinado, así que se vistió, enjuagó su boca, pintó sus labios de un rosa casi neutro y salió a la calle. Había llegado el momento de hablar con Rafa, le gustara o no, ella había tomado una decisión, tendría a ese bebé. Se detuvo en la esquina, bajo la sombra del árbol y repasó nuevamente sus palabras, en definitiva no le pediría que dejara a su familia, ella había aceptado sus condiciones desde antes y siempre supo que entre ellos sólo habría una aventura, pero él tenía derecho a conocer su estado.

Subió en el camión y se sentó al fondo, los potros salvajes galopaban con tal fuerza que empezó a temer que salieran de su pecho, intentó distraer su mente observando a la gente a su alrededor e imaginando sus historias: -una viejita con cara de asesina serial, un trajeado millonario al que le gustaba viajar en camión, un mulato enorme y reggaetonero… - lo observa con mayor detenimiento, sus ojos claros y su nariz afilada no corresponden a los rasgos de un negro, viste un pantalón amarillo fosfo que resalta su paquete perfectamente acomodado del lado izquierdo, y una camiseta blanca con palabras en inglés, -estudiante de intercambio- piensa. Un frenón repentino la regresa a la realidad, su mayor problema siempre ha sido dejarse llevar por los penes grandes y no por las mentes geniales, además los colores brillantes la ponen de malas. Las calles se estrechan, ha llegado.

Rafa la espera sentado en el café de siempre, en la mesa habitual. Sólo verlo acomodar su larga cabellera plateada detrás de la oreja la hace liberar una estampida, los potros la abandonan, la dejan  inmóvil,  observando la escena en cámara lenta: crines hermosas destruyen todo a su paso, imágenes oníricas se mezclan con la realidad y los colores se acentúan sólo para mostrarle la sangre que fluye de él.


Ya no tendrá que contarle la verdad a Rafa, pero sabe que algún día tendrá que explicarle a su hijo cómo fue qué su padre murió.

COLABORACIÓN en PENUMBRIA

Tuve la fortuna de ser seleccionada para participar en la revista digital PENUMBRIA, en su edición ONCE.

Historias fantásticas y oscuras nos rodean, pasen a leer.

http://www.penumbria.net/once/

viernes, 13 de septiembre de 2013

TRECE

Su corazón late nuevamente de manera pausada, tan lento cómo las manecillas de un reloj que no avanza a pesar de la prisa que tiene por agotar el minuto mismo. La vieja canción de cuna que su madre solía cantarle le ayuda a calmar su ira, la tararea en su interior. Hoy no logró detenerse y ya es tarde.

Camina sosegado y bajo sus pies la paja se mantiene quieta e inquebrantable, parece una alfombra roja dispuesta para él. Raúl no puede evitar pensar que, al final, la vida es sólo un espectáculo, uno cuyo guión estaba escrito aún antes de que él existiera.

Piensa en su madre, sentada junto a la ventana, sosteniendo el cigarrillo con la comisura del labio, jugando con sus cartas, adivinando el futuro una y otra vez, esperando en cada tirada un resultado diferente, no quiere morir. La cara pálida que sólo refleja muerte, observa al pequeño niño que juega en la sala con sus soldaditos de plomo y  todo rubor huye despavorido de su rostro amable y amoroso, dejando sólo la blancura de un fantasma. Él se siente observado, y por primera vez, ve en ella algo de los entes que se le aparecen en sueños.

Muchos años han pasado, hoy ella ha muerto, igual que el perro ovejero de la granja,  la pequeña Lilia, el desconocido que pedía aventón, la vieja solterona y ocho personas más, que en un viernes 13, tuvieron la desgracia de cruzarse en su camino.

Está agotado, los sacos de maíz parecen el lugar ideal para observar su escena terminada, para grabarla en su memoria. Es la primera vez con un ser querido, se siente orgulloso y sabe que se repetirá muy pronto, en dos meses habrá otro viernes similar, su padre aguarda frente al televisor a medio dormir, a medio vivir, pasa tanto tiempo borracho recostado en el viejo sillón, que ni siquiera notará que algo está por suceder.

Los ojos azules y desorbitados de su madre aún lo observan, Raúl por fin ve en ellos la mirada de aprobación que tanto buscó. Ella huele a especias y heno, mezclados con putrefacción, luce descolorida en el fango, a su lado el cerdo chilla, exigiendo a su manera, que desalojen su espacio.

El sol huye por los rincones y la sangre toma un color oscuro. Recuerda a cada una de sus víctimas, casualmente van trece, sus fantasmas ahora lo rodean, ensombreciéndole el alma aún más.


                                                                                                                            Zeth Arellano

lunes, 15 de abril de 2013

DESAMOR


La TV está a todo volumen.
Ella ríe a carcajadas
Él llega y se mete al baño. Se lava la cara y se observa en el espejo, las caricias de la otra siguen ahí, sus besos le han dejado los labios hinchados, tal vez ella ni lo note. Se lava la boca para quitarse su sabor o seguirá experimentando espasmos de placer al recordar a la otra.
Ella lo ve salir del baño, apaga la TV, le da la bienvenida, intenta besarlo, la boca la esquiva, igual que la mirada. Lo nota pero prefiere no darle importancia, no quiere hablarlo, teme hacerlo.
Él se pone la pijama, no quiere cenar, se va a acostar.
Ella intenta seducirlo, desea desnudarlo, amarlo.
Él no tiene ganas. La abraza forzado, le da un beso en la frente y finge caer de sueño.
La cama antes cálida, ahora sólo es un colchón con dos cuerpos que apenas se tocan.
Él teme rozarla por error y encenderla.
Ella se sabe olvidada, no quiere molestarlo, teme perderlo. Llora de noche, mientras él ronca, cuando nadie la ve. Sonríe afuera y finge que todo está bien.
La historia se vuelve cíclica.
Ella tiene la certeza de que hay otra en su relación.
Él considera inexistente su relación con ella. Hace más de un año que no la toca, apenas le habla, ya ni siquiera la ve.


Zeth Arellano

lunes, 25 de febrero de 2013

EL NOVIO PERFECTO


Su cuerpo  le daba mucha curiosidad, además se estaba transformando tan rápido que a veces sentía que de una noche a otra, le habían cambiado la funda de piel. Se observaba desnuda frente al espejo, el cuello, sus pechos, su cintura y la muy marcada cadera. Sentía que en general tenía una buena forma, ya que no era ni muy gorda ni muy flaca, tenía carne dónde debía haber, o eso creía ella.

De tanto verse y descubrirse frente al espejo, notó que su seno derecho era más pequeño que el izquierdo, y eso la incomodaba, cuando se acordaba, obvio no era algo que le robara el sueño. En días calurosos, de blusas sin mangas, de telas delgadas, se preguntaba si todos podían notar que el izquierdo era mucho más grande.

Hoy hacía mucho calor y sólo sus tetas ocupaban sus pensamientos. Empezó a preguntarse si el crecimiento  inusual de uno,  era debido a que su novio sólo tocaba él que le quedaba más a la mano cuando la besaba, cuando apañaban. Decidió poner más atención a los detalles del faje la siguiente vez que estuvieran juntos. Le pediría que le tocara más el lado derecho, por lo menos hasta que se emparejaran.

Resultaba algo tonto, pero él, generalmente era comprensivo, y aunque estaba segura que se reiría de ella, le haría ese favor, y si no, pues se buscaría un novio zurdo, uno al que no tuviera  que pedirle que tocara su pecho derecho, que lo hiciera por comodidad.

El novio que no era zurdo se acercaba por la calle, la saludaba de lejos, sonriéndole coquetamente. Ella se emocionó y pensó que de ser ambidiestro, sería perfecto.



Claudia Liz Flores